
Acapara el lienzo el abrazo
con mágica fusión circular,
la capa pretende volar
evidenciando el poder del silencio.
La ternura agasaja el momento,
la calidez rodea un instante
como la agonía de un mutante
despierto al sentimiento.
Contemplo el pálido semblante
con la tristeza que oigo un adagio
con la alevosía de oir un andante.
Se desprende el cuadro, volátil,
con deseos alados
con perfuma y sabor de dátil.
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